martes, 4 de mayo de 2010

LA ESCUELA DEL PADRE LA SALLE.


Muchas de las características determinantes que han conformado la escuela que hoy conocemos pueden hallarse en las propuestas de Juan bautista de la salle (1651-1719). Se dedico, especialmente, a la educación masiva de los niños pobres y a la formación docente.

El modelo de la salle se estructura en torno a dos ejes que han trascendido los siglos: el orden y el control.

Se aplican mediante la simultaneidad de la enseñanza, es decir, un grupo de alumnos recibe la misma instrucción al mismo tiempo, a través de un único docente, en un aula, todos los alumnos se ubican ordenados simétricamente, ya no en bancos comunes, sino en un pupitre para cada alumno. Los estudiantes se colocan mirando al frente, en silencio, y prestan atención a su maestro, sentado estratégicamente detrás de su escritorio. Esta es la escena escolar que más conocemos. Las escuelas estructuradas con esta lógica o matriz eclesiástica reproducen cotidianamente algunos de estos principios. En términos actuales la salle propone una formación integral del educando.

Lo fundante y perdurable de las ideas del sacerdote y pedagogo Frances es que, a través de su método simultaneo o colectivo de enseñanza, se garantiza la escolaridad masiva de grandes grupos de alumnos con muy pocos maestros

La gran diferencia en el modelo individualizado es que el maestro debía tener conocimiento de aquello que debía enseñar, y que el alumno lo imitara. El método simultáneo requiere que el maestro tenga una adecuada preparación para la organización de los grupos, para el control disciplinario y para el mantenimiento de los límites que deben separar taxativamente al docente del estudiante.

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